BioNeuroReestructuración y orígenes de la enfermedad

Por Ana Paz en febrero 3, 2021 en Bionoticias, Blog, Noticias, Sin categoría

La BioNeuroReestructuración positiva (BNR+) es un método de abordaje natural y alternativo constituido por una serie de técnicas resultado de más de 30 años de investigación.

Los últimos años se caracterizaron por los grandes descubrimientos respecto al funcionamiento humano. Preguntas como ¿por qué somos como somos? ¿por qué nos cuesta tanto cambiar? ¿por que nos enfermamos? encontraron respuesta y abrieron una puerta que cambió definitivamente la visión que teníamos sobre el funcionamiento humano. Desde entonces en diversos lugares del mundo se comenzó a modificar el abordaje de la salud humana que acarreó cambios no solo en el ámbito de las ciencias médicas sino que también abrió una puerta hacia la importancia de la gestión humana y la creación de un sistema de abordaje destinado a la transformación personal.
El final del milenio nos encontró probando métodos alternativos destinados a esta tarea, algunos resultaron exitosos y otros ineficaces o acarrearon efectos secundarios no deseados, sin embargo los esfuerzos tuvieron sus frutos y después de mucho trabajo aprendimos lo necesario para crear la BioNeuroRestructuración positiva.

El concepto de que cambiando las creencias modificamos nuestras vidas se convirtió en el lema del fin de milenio “Si cambias tus pensamientos cambias tu vida”, sin embargo cambiar no es tan simple ya que nuestras creencias son mucho más que pensamientos. La parte consciente que se dedica a pensar o elegir el color de nuestra ropa no es más que la recreación de ideas ya aprendidas, intentar cambiar utilizando esta parte de la mente es tan ilógico como tratar de alzarnos tirando del cordón de nuestras zapatillas.
Modificar creencias implica cambiar las estructuras neuronales responsables de contener las experiencias y llevar los mensajes. Estas complejas estructuras llamadas redes neuronales una vez que se forman, se organizan y se convierten en la base de nuestra conducta y, una vez formadas, se mantienen así organizadas recombinándose una y otra vez permitiéndonos pensar, sentir y produciendo la sensación de estabilidad que nos permite vivir cotidianamente. Aunque tienen gran capacidad para modificarse, para lograrlo necesitan que millones de neuronas actúen juntas para crear el impulso capaz de generar una nueva red o modificar las preexistentes, un simple pensamiento no tiene esta capacidad por lo tanto una técnica que promocione un cambio de este tipo necesita poder movilizar la cantidad y calidad de neuronas necesarias.

En este punto les voy a presentar una de las grandes paradojas que fue necesario resolver a la hora de crear un abordaje de gestión humana.

Programas como el estrés (simple,crónico, laboral, etc) y el trauma son para nuestros sistemas adaptativos y defensivos mecanismos destinados a mantenernos vivos, cuando se activan se forman redes neuronales que los sostienen como programa habitual y positivo para nuestra vida. Sin embargo aunque esto es un mecanismo que garantiza la supervivencia todos sabemos que si sufrimos un trauma o tenemos estrés crónico nos sentimos enfermos.
Reconociendo que podemos enfermarnos por elementos externos como intoxicaciones o heridas el gran descubrimiento que cambió la visión de la salud fue descubrir que la mayor parte de nuestras enfermedades son producto de la mala gestión de nuestros programas adaptativos y defensivos. Los mismos procesos que pueden y deben mantenernos vivos son quienes nos enferman.
Esta paradoja tan notable es la que hizo que se tardara tanto tiempo en llegar a la verdad.

Les propongo comprender esta afirmación con un ejemplo:
Imaginemos que estamos por perder el último transporte que nos lleva del trabajo a casa. Miramos el reloj, nuestra mente evalúa la situación y nos lanzamos a la carrera.
No podemos perder ese transporte!
Corremos desenfrenadamente y llegamos a tiempo, subimos y nos sentamos. Sentimos que nos tiemblan las piernas, el corazón late desbocado y nos cuesta pensar pero en minutos nos normalizamos.
Para poder realizar una tarea tan normal necesitamos activar los sistemas de adaptación encargados de administrar los recursos, en este caso van a redirigir nuestra sangre a los músculos, corazón y pulmones y desactivar los sistemas de reparaciones, cognitivo, digestivo y sexual porque las emergencias requieren mucha energía.
Los seres vivos estamos diseñados para que esto suceda, contamos con sistema que todos los días nos permiten afrontar la vida administrando y redirigiendo los recursos a donde son necesarios.
Pero…¿Que pasaría si viviéramos cada día como si siempre llegáramos tarde?

  • Nuestro sistema circulatorio tendría aceleramiento cardiorespiratorio crónico (hipertención, problemas cardiovasculares)
  • Nuestro sistema digestivo se vería reducido en flujo sanguíneo en pro de los músculos (indigestión, disfunción hepática e intestinal)
  • Los músculos estarían recargados de flujo sanguíneo (ácido láctico, dolor)
  • El sistema inmunológico disminuye su actividad (enfermedades infecciosas)
  • El sistema de limpieza y reparación se vuelve lento (autointoxicación)
  • El sistema cognitivo se relega porque priorizar la supervivencia (problemas de memoria y aprendizaje)
  • El sistema sexual entre otros síntomas produce en hombres sexualidad sin emociones y en mujeres esterilidad, apatía sexual.
  • Los procesos metabólicos se modifican, por ejemplo la insulina se retiran de la sangre y detienen la absorción alimenticia para poder recurrir a los bancos de reserva (a largo plazo diabetes)

Todos estos movimientos internos que se produce dentro de cada uno de nosotros son los responsables de que la vida sea posible sin embargo las consecuencias pueden ser nefastas si se mantienen a largo plazo. Si mal gestionamos nuestros sistemas y/o los mantenemos activos en forma crónica las consecuencias son evidentes NOS ENFERMAMOS.
La activación a largo plazo de estos procesos puede deberse a causas concretas como intoxicaciones, desastres climáticos, genética, ciertos virus, sin embargo lo que observamos habitualmente es que los aprendizajes tóxicos, trauma puntual, trauma complejo, estrés crónico, estrés infantil, etc. mantienen activos los sistemas de alerta en forma permanente provocando que los mecanismos de adaptación y supervivencia reaccionen frente a eventos comunes.
Esta asombrosa verdad nos habla de la urgente necesidad de comprendernos y de tener herramientas simples y prácticas de autogestión que nos permitan redireccionar nuestros mecanismos internos para sanar o prevenir.

La BNR+ esta destinada a la transformación de las redes neuronales.
Además de contar con sistemas de diagnóstico que nos permite explorar los orígenes de los conflictos en el inconsciente y el subconsciente, está integrada por técnicas de Reprogramación cuya finalidad es reestructurar las memorias, técnicas de Desprogramación destinadas a desactivar programas defensivos o adaptativos y técnicas de Destraumatización ya que el trauma se encuentra detrás de el 80% de las enfermedades físicas y psíquicas. Cuenta además con técnicas de uso lateral como la reactivación emocional, la resignificación, las constelación jerárquica, la remetilización, el corte transgeneracional, la remodelación epigenética, etc.
Como científicos adeptos a organizar y clasificar nos vimos frustrados al tener que aceptar que no es posible crear un diccionario rígido de enfermedades causa-efecto sino una guía de orientación que nos ayude a comprender cómo funcionan nuestros procesos naturales y, aunque se pueden establecer ciertos patrones, cuando buscamos los orígenes de un conflicto los resultados pueden ser tan diversos como los humanos mismos. Cada uno de nosotros es único e irrepetible y debe ser tratado como tal.
Sanar no se trata de crear falsas sensaciones positivas sino de liberarnos de lo que nos intoxica, abrir nuevas posibilidades, desactivar los sistemas defensivos que nos paralizan o nos mantienen luchando y devolvernos a cada uno nuestra libertad de acción en el acá y ahora.
Una mente-cuerpo que funciona en normotonía, donde todos los procesos mentales y emocionales son libres de accionar, es el primer paso a la libertad y la construcción de la propia felicidad.